Las arañas (orden Araneae) son el orden más numeroso de la clase Arachnida, lejanamente emparentadas con otros grupos de artrópodos, como los insectos, con los que no deben confundirse. El orden Araneae es el séptimo en diversidad total de especies respecto al resto de diversidad de organismos. El grupo está abundantemente representado en todos los continentes, excepto en la Antártida. Todas son depredadoras de pequeños animales y, generalmente, actúan solas. Tienen glándulas venenosas en los quelíceros, con las que paralizan a sus presas. Producen seda con la que tejen telas de araña o telarañas, que usan para construir redes de caza, tapizar refugios e incluso hacerse llevar por el viento. Hasta la fecha se han descrito más de 45 000 especies de arañas. La especialidad que se ocupa de las arañas y el resto de los arácnidos se llama aracnología. Hay personas que sufren de aracnofobia, es decir miedo a las arañas.
Algunos grupos son realmente peligrosos para los seres humanos. Las arañas que cazan activamente suelen ser más venenosas que las que capturan sus presas al acecho o por medio de una red. Este veneno sirve a dos propósitos: primero, la digestión externa de la presa, para que la araña absorba la papilla resultante; segundo, la inmovilización de las presas. Además, algunas arañas producen irritación cuando se tocan y pueden dañar severamente áreas delicadas, como los ojos.
Como regla general, las arañas son demasiado pequeñas para atravesar la piel humana con sus quelíceros. De las que pueden hacerlo la mayoría producen efectos someros y locales, pero unas pocas especies pueden producir intoxicaciones sistémicas severas o necrosis (muerte del tejido) localizadas pero extensas.
Algunos grupos son realmente peligrosos para los seres humanos. Las arañas que cazan activamente suelen ser más venenosas que las que capturan sus presas al acecho o por medio de una red. Este veneno sirve a dos propósitos: primero, la digestión externa de la presa, para que la araña absorba la papilla resultante; segundo, la inmovilización de las presas. Además, algunas arañas producen irritación cuando se tocan y pueden dañar severamente áreas delicadas, como los ojos.
Como regla general, las arañas son demasiado pequeñas para atravesar la piel humana con sus quelíceros. De las que pueden hacerlo la mayoría producen efectos someros y locales, pero unas pocas especies pueden producir intoxicaciones sistémicas severas o necrosis (muerte del tejido) localizadas pero extensas.